El Romero, aquella cafetería “de choque” o “bar global”, iba a crear los primeros espacios de música-disco de manera artesanal y popular. Detrás del bar había un patio en el que se juntaban las cuadrillas; y, en torno a la Sinfonola, canción a canción, se montaba el embrión de lo que hoy es la Discoteca Romero, y en la que hemos reservado un lugar destacado para aquella máquina prodigiosa con discos de la época.

La Sinfonola. Klik para agrandar

Aunque las fotos de los años 60 sean en blanco y negro, sus recuerdos son “en color”. Años en que iban creciendo las clases medias; años en los que se iba accediendo tímidamente a la innovación musical pop y rock de la mano de Beatles y Rollings, y en los que la juventud quería derribar muros para juntarse y divertirse.

Lodosa era desde siempre un pueblo bailón. Desde críos bailábamos en el Paseo en verano, y, a medida que ibas creciendo, siempre tenías el Baile en algún almacén acondicionado: donde el Chomo, el Texas,…

El Romero, aquella cafetería “de choque” o “bar global”, iba a crear los primeros espacios de música-disco de manera artesanal y popular. Detrás del bar había un patio en el que se juntaban las cuadrillas; y, en torno a la Sinfonola, canción a canción, se montaba el embrión de lo que hoy es la Discoteca Romero, y en la que hemos reservado un lugar destacado para aquella máquina prodigiosa con discos de la época.

En 1967 levantábamos el actual Romero en su actual emplazamiento. Y la pregunta de aquella juventud ansiosa no se hacía esperar  “¿Va a haber Baile? Cuando inauguramos aquel 3 de Diciembre abríamos Cafetería, un Hostal “sin calificar” y una “Sala de Baile” que se llamó Cava Club en honor al “paraje” que ocupaba el edificio, en el principio de la “nueva Lodosa”.

En los primeros tiempos la Sala de Baile subía a su escenario música en directo con los grupos musicales (los “conjuntos”) que más pegaban en la época, y en 200 km a la redonda. Conjuntos que tocaban bailables de todo tipo, y que emulaban a aquella música pop que iba penetrando por las rendijas de aquella España en pleno proceso aperturista. Primero todos los Sábados, y luego de Jueves a Domingo,  iban pasando aquellos Guaranys, Aster, Kiowas o Dúo Gala con música para suelto y para agarrao. Se pasaba por taquilla y se llenaba hasta lo permitido, que era “hasta arriba”. Y ya en la época iban diferenciádose las diferentes tribus: bailones y bailonas, hombres pista y hombres barra, y las parejitas.

A pesar de los llenazos, lo que entraba por un sitio salía por el lado de los músicos, y hubo que innovar. En Navarra no existían precedentes, pero en Lodosa si de algo entendíamos era de buena música y buena conserva.  Elegimos buena música para la lata y el Cava Club se convirtió en una de las primeras Discotecas de Navarra, debutando Francisco y Agustín “el hippie” como primeros dj’s.

Era la primer reforma técnica. Dos altavoces de 40 w que entonces eran la bomba, dos platos o giradiscos, y “setas de emergencia” made in Barguilla como pulsadores de luces más “autománicas” que automáticas. Una Discoteca a la que fue acudiendo lo mejor de cada pueblo de alrededor. Fue segundo hogar de los sesmeros, sartagudeses y alcanadreses y se fue inventando la noche lodosana. Una señora Discoteca con barra y guardarropa, que servía ya entonces para que los de Mendavia sigan diciendo que en Lodosa somos un poco pijos.

Las Reformas fueron compañeras permanentes de la Discoteca. A imagen del éxito de la Ku fueron llegando mejoras de equipos de música y mobliario, escenario, la Bola psicodélica, las luces laser y las que transparentaban la ropa (o eso creía más de uno con mucha imaginación), los primeros Altec y Gauss con diferenciación de graves y agudos…..Mucho cambio pero guardando lo esencial: buena música y buen trato para que lodosanos y forasteros se sintieran en su casa.

Años que tenían bastante de aventura, ya que no todo estaba permitido, y aprendimos a caminar por “lo no prohibido” en tiempos en que los Cuartillos y los sitios cerrados con música eran considerados por aquellas autoridades (sobre todo locales) como centros de pecado. Sin embargo, ¡Cuántas parejas han salido de la Discoteca del Romero!

A la innovación técnica se le iba añadiendo la “novedad”. Amigos que iban  ideas, y, de la mano de Chemi Troncoso, iniciamos el Cotillón de Nochevieja y en los últimos años la fiesta de Halloween. Había que poner a alguien en la puerta que pusiera orden. Y encontramos al inolvidable y entrañable Pedro Esparza «Mangas», tan grande y fuerte como buena persona. Con su farias en la boca seguro que fue el portero más querido por el público, y que menos miedo daba.

En la actual discoteca hemos querido guardar la esencia y adaptarnos a los nuevos tiempos. Una Disco-Bar Global, «de choque» que diría Jesús, donde quepa todo el mundo y que le guste la buena música de los siglos XX y XXI

Es curioso, con todos los cambios, lo único que no cambiamos oficialmente fue el nombre. Oficialmente, y aunque la gente no lo sepa, se sigue llamando “Cava Club”; pero el pueblo manda: antes la Discoteca del Romero, y ahora sencillamente La Romero. Aquí tenéis vuestra noche lodosana cada finde y cada fiesta que lo merezca. Ayudar a Disfrutar Lodosa de noche sigue siendo nuestra intención.

Os dejamos algunas fotos de la evolución de la discoteca.